Crece la expectativa por una posible reactivación de la planta de Lácteos Verónica en Lehmann

Tras diez meses sin cobrar sus salarios, los trabajadores aguardan definiciones sobre el futuro de la fábrica. Versiones indican que algunos operarios fueron convocados para limpiar las instalaciones y revisar maquinaria ante una posible producción de leche en polvo a cargo de Santa Clara.
Hace 10 horas Actualidad

La situación de Lácteos Verónica podría ingresar en una nueva etapa, en medio de la incertidumbre que atraviesan los trabajadores de la planta de Lehmann, quienes llevan diez meses sin percibir sus salarios.

Según versiones conocidas en las últimas horas, la Justicia habría dado curso al concurso preventivo de acreedores solicitado por la empresa. Sin embargo, hasta el momento no se cuenta con una confirmación oficial que permita dar por formalizada esa instancia judicial.

En paralelo, comenzaron a circular señales de una posible reactivación parcial de las instalaciones. Durante una entrevista con Nadia Páez, en el programa La Aries, Ángel Villarroel, empleado de la firma, explicó que algunos trabajadores habrían sido convocados para realizar tareas de limpieza y revisar el estado de las máquinas.

Villarroel aclaró que no recibieron información formal ni de la empresa ni del gremio. “Hay versiones, yo te puedo hablar de versiones, porque la verdad que una información formal de la empresa o del gremio no tenemos”, señaló.

Una de las alternativas que se analiza es que la firma cordobesa Santa Clara utilice las instalaciones para producir leche en polvo mediante un acuerdo de trabajo a fasón, modalidad en la que una empresa procesa materia prima para un tercero.

De acuerdo con las versiones mencionadas por el trabajador, la producción podría comenzar con una dotación de entre 40 y 60 empleados. “La empresa habla de entre 40 y 60 que entrarían a elaborar leche en polvo, y los demás quedaríamos naturalmente a la espera”, explicó.

El plantel original estaba integrado por 123 empleados y actualmente quedarían alrededor de 105. Según Villarroel, algunos trabajadores consiguieron otras ocupaciones y renunciaron, mientras que otros recurrieron al autodespido ante la prolongada falta de pago.

La eventual reactivación de un sector de la fábrica representaría una posibilidad de recuperar parte de la actividad, aunque todavía no hay precisiones sobre cuándo podría concretarse ni sobre el futuro del resto del personal.

Diez meses sin cobrar

La situación económica de los trabajadores continúa siendo crítica. Villarroel indicó que siguen recibiendo recibos de sueldo, aunque los salarios correspondientes no se acreditan. Frente a la falta de ingresos, muchos deben recurrir a trabajos informales y changas para sostener a sus familias.

Ante las versiones sobre una posible reapertura, los operarios mantuvieron una reunión autoconvocada para debatir cómo avanzar. Durante el encuentro surgieron dos posiciones: una proponía acompañar la reactivación aunque no ingresara toda la plantilla, mientras que otra sostenía que la fábrica no debía volver a funcionar si no podían reincorporarse todos los trabajadores.

Finalmente, la mayoría se inclinó por apoyar el reinicio de la actividad, con la expectativa de que, en una primera etapa, también se generen alternativas para quienes no sean convocados.

“Lo más importante es que quedamos de acuerdo en que la empresa tiene que arrancar”, afirmó Villarroel.

Mientras los empleados esperan definiciones sobre la producción y la situación laboral, también persiste la incertidumbre por el cobro de los salarios adeudados y las condiciones en las que podría retomarse la actividad. El futuro de la planta continúa ligado a la situación financiera de la firma, las posibles negociaciones para reactivar sus instalaciones y las definiciones judiciales pendientes.

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